¡Sí! de reojo se alzan las cejas, solo de reojo porque no queremos que alguien se percate de la mirada cruzada quee nos regalamos. Los movimientos consecuentes no cambiaron al de los antecesores, bueno, en realidad esa es solo nuestra percepción, o lo que queremos que los demás vean. De cuando en cuando intentamos disimular y volver a lo que hacíamos antes de que todo siguiera o reiniciara, no sé, pero ahora solo sé que Aute dice, que el amor que nunca dice adiós solo hasta mañana; y pues nada, mis manos se entretienen como en esos, los movimientos de siempre.
Ahora soy yo el que levanta la mirada, lo hago solo por encima del armazón de mis anteojos, me siento como siento que se siente un anciano de esa película mexicana de medio siglo, más mira, ahora sos vos la que rehúye a mi búsqueda pasando tus ojos en curva a la recta que es la ubicación de mi mirada. Ese sentimiento que me provoca tu momento esquivo recorre todo mi cuerpo hasta regresar cuales olas al estrellarse en las orillas marinas y estancarse en mis manos que siguen con las mismas actividades.
La concentración nunca fue una mis virtudes y la distracción se empieza a apoderar de mis sentimientos, solo un instante, solo un instante es lo que espero que tus ojos me vean, solo un instante y no pido más por hoy, mis manos siguen en los suyo, pero ya sin la coordinación que le pueda ofrecer el cerebro, este ya se concentra en ti y tú te sigues concentrando en lo diverso a mí. Te voy conociendo más, te estoy observando toda, toda esa carita, me detengo en el contorno a tus ojos, te veo parpadear una y otra y otra vez, te voy tomando el tiempo el cual no varía mucho, escasas fracciones de segundo o solo una falta de ritmo en mi cuenta, a mi mente se le va sumando una imagen más de ti en una colección ya muy amplia.
Te observo, sé que sabes que sé que te observo, es parte de tu juego, me mides, quieres saber que tanto soy capaz por ti, lo sé o solo sé que no sé y me lo imagino o imagino que en alguna vez lo has pensado, sé que sientes mi mirada y no la buscas, no la quieres encontrar por el momento, ¿Entonces como le haces para que esta no se aleje de ti? porque no la quieres encontrar, pero tampoco quieres que se te aleje. Son cosas que me conducen o ya le perdieron supervisión a mis manos y no se ya lo que hacen, después veré el resultado de mi falta de atención, hay en todo esto algo que me impide alejar la mirada de tu contorno ovular, lo voy sintiendo. Poco a poco vas encaminando un tiempo tu mirada y retrocediéndola medio al encuentro que ambos queremos, yo sé que tengo que esperar. Ya perdí toda noción de en donde están mis manos.
No tengo que distraerme, lo sé o sé que lo debo hacer, lo lamento, me urge ubicar mis manos. Una leve mirada a la izquierda y no están, entonces hay en mí la necesidad que abriga a virar la cabeza por completo, siento que mi cuello va rechinando, hoy no me puse aceite, me hizo falta ¡descuido de un trasnochador! ya me distraje de nuevo. Entonces regreso la cabeza a su posición inicial y ahora me preparo para el giro opuesto. No, si, hoy no me eché aceite, este lado también rechina, pero es que no lo encontré en la mañana ¿Dónde lo habré dejado? No recuerdo haberlo cambiado de lugar, ya voy recordando, tiene tiempo que se me acabo y no lo he repuesto en la repisa que sujeta mis cosa personales ¿Cuánto tiene que se me termino?, ¡oh¡ ya vi mi mano derecha, pero ¿y la izquierda?
El aceite ya me preocupo, es mejor girar la cabeza y ponerla en su lugar, debí comprar el aceite desde antes que se terminara el anterior, ¿Cómo se me pudo olvidar lo de siempre? O demonios macanudos, no, el macanudo yo, bueno ya, luego lo…
Todo se detiene las fracciones justas para sentir lo necesario, estoy moviéndome en la inmovilidad de mi cuerpo, tu igual te mueves y tu cuerpo se queda en donde se conecto con mi vista, después de todo si le quitaste la curva a tu mirar… un frio te invade, lo siento en tus brazos, una nebulosa nos rodea, es una nebulosa extraña, azul, medio trasparente, linda, resplandeciente, aun vemos lo que dejamos en la superficie, ¡Ho! Mi brazo derecho esta desasiendo cosas por allá afuera.
Te escucho, me dices – te amo – no sé si a ti te sorprende tanto como a mi tu primer palabra no hablada, estas en el lecho de mi pecho y tus dos brazos en el costado de tu cara, tu oído derecho oye mis latidos, sabes que nada te sucederá en ese lugar ajeno al que nos hemos trasladado, nada, nada te asusta. Mis brazos rodean tus antebrazos y lo que se puede de tus codos, tu cabello cubre mis dedos cruzados y la cara izquierda de mi rostro se recarga en tu cabeza. No hacen fala las palabras. Una eternidad podría suspendernos ahí, pero no es el momento adecuo.
Tu cabeza va alzándose en esporádicos tiempos, pero intentando poseer un movimiento rítmico, todo va recorriendo lo que se tenga que recorrer con el único propósito, encontrar lo que está buscando. Tu nariz roza la mía, mis labios se juntan a los tuyos, pero me haces tan feliz al recordar que hay besos bonitos con solo juntar los labios sin más movimientos.
Disfrútalo caramelito mío – te digo – disfruta lo que has cosechado en mi, disfruta…
No recibo palabras como interrupción, en este espacio, la comunicación que formamos es telepática, lo que me orillo a parar fue tu pecho que me digo - no me hables por ahorita - me lo dijo cambiando su latido, me lo dijo y veo en tus ojos el brillo de toda comunicación.
Entonces te abrazo, fuerte, lo fuerte que se te podría abrazar, lo fuerte que me gusta abrazarte y sentirte junto… mi mano derecha recorre tu mejilla como camino para llegar a tu pómulo, tu sien, tu cabello de hermoso color natural, acariciarlo y ponerlo detrás de tu oreja, mis caricias te dicen la conexión que cambia lo superfluo del todo,
Entre caricias te planteo – Déjame ser lo que sabes que podría, lo necesitamos con fuerza y déjame ser la fuerza en la que también te apoyes. Tus necesidades las cubriré en todo, ninguna quedara fuera – No hay respuesta a lo dicho, más un reposo de tu cabeza en mi.
Sabes que soy un soñador, pero no sueño de más con mi vida... - Te declaro una cosa más a las muchas que ya he hecho. Bajo mi boca al encuentro de la tuya, un beso como es un beso.
Sabes que soy un soñador, pero no sueño de mas con mi vida… sabes que a ti te daría apoyos inusitados, sabes que rozaría lo inverosímil y lo haría porque te amo y porque en el sueño también y como en lo que no son tus pesadillas tu eres mi…
Un jalón me desubica de nuestra nebulosa y soy arrastrado a donde el bullicio absorbe a los persuadiles. Caigo de sentón tras la silla que me retenía, yo con las manos sujetando el piso como si este se fuera a caer si no lo hago, alzo la vista y te veo, tu mirada ya no le importa esquivarme, ya me mira directamente, ya solo me dice ¡veme! Veme que aquí estoy, veme como quieras verme.
Ya encontré mi brazo izquierdo, tiene presa mis dos pies.
Desempolvando
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