También, dudo que puede ser allá; entre verde por temporada, y el normativo amarillo de ese espacio vació y lumínico, diluido en sombras templadas, sometidas y tan entendidas en su cambio, espacio tan envolvente de murmullos de dulce sonido y plácido volumen que resultan de tu embeleso.
Modos tan particulares que se tiene al alcance en formas desordenadas ven una reconfiguración en la medida que tu comisura empieza a dibujar la primera mueca, que como titiritero, lía cordones a sus escenas móviles, tan las haces tuyas siguiendo un procedimiento singular y afable, pero todo esto sucede en un pleno desconocimiento de los resultados de la risa entera.
Tal cual, fragmentos en grises estados inertes, aburridos en lo mismo de siempre, empiezan a recoger dinamismo vertiginoso, y con una paleta de gamas claras, en un parpadear todo, absolutamente todo lo reconocible pierde lugar en el nuevo mundo que vos creas: si alguna vez, alguien previo de la posibilidad de tal peligro, el que se corre por perderse en una sonrisa, es que su inefabilidad entendía explicaciones.
Sólo quedan ganas de adentrarse en fusión liquida a esa sonrisa, que sin ser símil a los encantos que Ulises resistió, si es más fuerte, pero con esencia más encantadora.
Un paria lumínico entre ese enorme foco y la lupa magnificadora de una realidad, extraviado dando vueltas sin orden, revueltas la ideas pierden la dirección y el rumbo disipado nunca planeado.
Sin provocar, incitando a lindar eso que traemos dentro
martes, 16 de octubre de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
El lugar a querer perderse por siempre.
Birlar a la vista y a de más sensualismos de esos estorbos que cargas a diario en la hipocresía de los deberes cotidianos, esos burdos pecaminosos que impide admirar toda la magnitud del germen sensible de un delirio provocado con el mayor dolo existente. Cómplice el suspiro de Enero, vemos tus luces robadas y colocadas por destino en el amarillo que juega con la oscuridad de la noche que inicia. Somos cuatro, pero tres nos perdemos en dos, que pretendemos mirar como un uno hermoso. Mirar el amanecer, el juego que simula al sol en las llanuras creadas a detalle, dos formas que son una bella realidad, que no se puede olvidar. Dos que al ser una refuta al olvido y la indiferencia de la función normal de la mente. jugar al boy Scuot a salir a explorar a media luz se arriesga a dejar la sensación santificada de lo pagano, alteran la idea que papá inculco.
La imagen siempre presente, el punto de unión, ese sostén sin el pernil, solo llena del aroma, la esencia lasciva como el quinto que tardo en llegar, pero solo porque estaba atrapado, ahora estamos completos adorándola, digna sin el negro de tela que la divide, solo la textura que llama a nunca dejar de explorar, a meterse todo y siempre probar su todo único.
El recaer e intentar sentir en momentos no tan adecuados debe verse siempre como un síntoma de haber sentido el corazón que lleva dentro y tal forma posee, cada latido es reacción de haberse atrevido a dormir en su recorrido borracho de cielo.
La imagen siempre presente, el punto de unión, ese sostén sin el pernil, solo llena del aroma, la esencia lasciva como el quinto que tardo en llegar, pero solo porque estaba atrapado, ahora estamos completos adorándola, digna sin el negro de tela que la divide, solo la textura que llama a nunca dejar de explorar, a meterse todo y siempre probar su todo único.
El recaer e intentar sentir en momentos no tan adecuados debe verse siempre como un síntoma de haber sentido el corazón que lleva dentro y tal forma posee, cada latido es reacción de haberse atrevido a dormir en su recorrido borracho de cielo.
domingo, 22 de enero de 2012
Espera en doce minutos
Bien, que no te termino por avenir y no te presto la atención recomendada por los que saben sobre el poner los sentidos al servicio del entendimiento, que cambias el discurso y el ritmo de comunicarme tu esencia, y que yo, por su parte, disperso la atención que buscas encontrar. Encaminas la posibilidad de discursos a encontrar el adecuado para situarnos en el punto G de nuestros intereses.
Las fechas exactas sirven para rememorar y mantener viva la sustancia, trascendiendo los mitos y siendo lo que es, por lo que fue y su es se trasforma bellamente en un es trascendente. Ahora si podemos encontrarnos en la argumentación misma, que si bien no es igual en toda su forma, si lo es su origen, y eso nos permite poder tener un punto nuestro, diverso y enriquecedor, pero puntillo en un sentir de ese que nos une, tu discurso cambiante y mi atención dispersa. Que todo tiene un plazo para cumplirse, que si, pero luego el plazo es infinito, nunca se invierte el tiempo para su realización. Nos deja sin esa posibilidad.
viernes, 20 de enero de 2012
A día de hoy
Del disco que lleva este nombre, es tomada en sí la canción que titula el texto. Aún cuando la base del ingenio sea esta, no refiere similitudes en el contenido, salvo un querer decir de la situación que domina. El trayecto constitutivo de Aute marca su expresión, su recorrido vital, su interpretación de sí, se desmarca de la provocación que ella le invoca. He ahí el único punto de encuentro. En un entorno total, en que esa ella nos desmarca de lo pueril formativo.
La intención provocada no se puede tomar como elemento equivalente a la intención que se desea provocar. Ojo ahí en no confundir, pues entonces la arbitraria circunferencia marcada por el deseo de entender, trasmuta en una grosera línea con fin o un simple dobles burdo, que en cualquiera de sus expresiones, con la fantasía negra de tus cabellos. Si partimos de la sensación que induce, esa misma, esa ella, lo inefable podría ayudar a su descripción, pero eso marcaría y dejaría ahí para siempre una ofensa natural para esa ella, culpable de la oriunda sensación propia del entorno, caído a placer y perseguidor furtivo, pues el permiso lo irrumpe en su génesis, cuando nunca lo pensó reconocer. Pero vale decir que la intención fue mía antes que del entorno, solo que su facilidad para andar en dónde sea le permitió anteceder a lo veleidoso de mi intención. Facilidad que permitió el hurto de la idea y cual el entorno no dio el crédito.
No es por rencor ni enojo, ni acción de rabieta, pero denunciar que el entorno perdió interés en su encomienda original de cubrir hasta lo insignificante por querer perderse y empaparse siempre en esa ella, es digna de un hombre diligente en la causa de su locura.
Culpar al entorno del abandono cruel, vuelve a su imputador trasparente a la mirada distraída de quién si le conoce a esa ella. El caer en su mirada o en el pecado de sus labios no es un deseo para todos, una cosa es querer el bien y la dignidad humana, empero no se debe confundir con el éxtasis a cualquier… ¡esa comisura!. Solo es entender el porqué del estado y la “decisión” del entorno. En un momento de auto reflexión culpe al entorno de mi situación y no a los virus de invierno, es él quien también oprime mis músculos para causarme malestar y trae tu aroma para que tu recuerdo oprima mi pulmón y la añoranza se refleje en dolor.
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